Francesc Jordà, un carmelita muy popular

El viernes 26 de abril falleció el carmelita Francesc Jordà Capallera. Tenía 86 años. Nacido en les Gleies, del Vall de Bianya, en 1937, ingresó al seminario carmelita de Olot en 1947 y después del noviciado profesó en Tàrrega en 1953.

Fue ordenado sacerdote en 1961. En los años siguientes, de 1962 a 2002, estuvo relacionado con la docencia en Terrassa y Barcelona. Su último destino fue en Olot, en 2003. Hijo de Secundí, propietario y campesino de les Gleies (Capsec), y de María, natural de Beget.

En plena guerra, fue bautizado sub conditione en diciembre de 1939, en Sant Martí de Capsec. El matrimonio tuvo ocho hijos. Hizo la primera profesión en 1954 y la solemne en octubre de 1958. En junio de 1960 fue ordenado subdiácono, en Barcelona, por el capuchino fraile Maties Solà Farell, obispo de Colofó, prelado que lo ordenó sacerdote en marzo de 1961. En abril dió su primera misa en la iglesia del Carme, de Olot; fue apadrinado por Joan Cardelús Dalfó y Margarida Corcoy Sala.

Ocasionalmente vestía el hábito carmelita. Con conocimientos musicales, ejerció de organista y fue conocido en la capital de la Garrotxa como el padre Jordà, por su vinculación con la parroquia de Sant Esteve y otras, en las que colaboraba asiduamente, y por haber sido socio de la entidad olotina Fomento de Pesca Deportiva. De hecho, gozó de gran popularidad y todo el mundo lo conocía y conversaba con él. Era habitual su presencia en la bendición de animales de la cabalgata de San Antonio Abad y, tras la muerte del padre Jaume Llagostera, continuó potenciando las populares fiestas del Carme, con las salidas y bailes del Drac, el Pollo y el Conejo, más el tradicional Canto del Ángel, el día de Pascua Florida.

En 2016 sufrió una herida que condicionó su movilidad y tuvo que ser internado en la residencia Santa María del Tura, de Olot. En 2017 firmó el comunicado que más de cuatrocientos sacerdotes de nuestro país dirigieron al papa, en defensa de la autodeterminación y ante la oposición del gobierno estatal a la celebración de un referéndum. Siempre iba, cuando se encontraba bien, con su licor de cereza y entretenía a todos, incluso al obispo de Girona. Residió en Olot la mayor parte de su vida.

Posteriormente pasó a otros destinos conventuales, como Terrassa, donde ejerció la docencia en dos períodos: 1962-1969 y 1975-2002. De 1969 a 1972 fue director de la Residencia Universitaria Santa Joaquima de Vedruna, de Barcelona. Al regresar a la comunidad olotina, fue elegido prior en 2003 y continuó siendo elegido en otras ocasiones, con alternancias de tiempo en aplicación de las normas eclesiásticas. En 2011 fue reconocido por sus cincuenta años de sacerdocio en la misa crismal oficiada en la catedral de Girona por Francesc Pardo, obispo de Girona.

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